Videowall: varias pantallas, una sola imagen
Cuatro, seis o nueve paneles ensamblados que difunden una imagen común, dividida por tile y sincronizada. Cómo funciona la división, cuánto cuestan las licencias y las restricciones físicas que hay que resolver antes de encargar el material.
Muro de pantallas — activado o no
A usted le toca — Accione el interruptor «Muro activo»: las tres pantallas pasan de una imagen única a tres contenidos independientes.
Una imagen, dividida por tile
Un videowall no es un grupo de pantallas que difunden lo mismo. Es una sola imagen, dividida en tantas porciones como paneles haya, y cada pantalla muestra solo el trozo que le corresponde. Visto desde lejos, el conjunto forma una superficie única, y un elemento visual puede atravesar el muro de un extremo a otro.
Cada tile conoce por tanto su posición en la cuadrícula: su columna, su fila y la parte de la imagen que debe representar. Este calibrado se hace en la configuración, pantalla por pantalla. Es el paso que no hay que descuidar — una tile mal posicionada desplaza toda una fila, y el defecto salta a la vista en cuanto un contenido cruza la frontera entre dos paneles.
Luego viene la sincronización. En una imagen fija, la exigencia es baja. En un vídeo, se vuelve muy visible: si una tile se adelanta medio segundo, un objeto que atraviesa el muro se descompone al pasar de un panel a otro. La reproducción está por tanto sincronizada entre tiles, y los contenidos se guardan en caché local en cada aparato — lo que evita que un panel espere a la red mientras sus vecinos ya han continuado.
Por qué una tile secundaria cuesta menos
Esto es lo que distingue la facturación de un videowall de la de un parque de pantallas. Un muro de cuatro paneles sigue siendo una única superficie de visualización: contarlo como cuatro pantallas independientes no tendría sentido, ya que solo hay un contenido, una playlist y una programación que gestionar.
La división de licencias sigue esa lógica. La tile primaria — la que impulsa la difusión — corresponde a la licencia Premium. Las tiles secundarias, que se limitan a representar su porción de la imagen, corresponden a la licencia Lite, más barata.
Un muro de cuatro paneles cuenta por tanto una tile primaria y tres tiles secundarias; un muro de nueve paneles, una primaria y ocho secundarias. A partir de 50 aparatos del mismo tipo, un descuento se vuelve negociable, y la suscripción sigue sin permanencia. Los importes están en la página de Precios.
Una reserva que conviene conocer antes de lanzarse: la oferta Free no permite montar un videowall. Sus tres pantallas gratuitas permiten probar la difusión, las playlists y la programación, pero el ensamblaje en muro requiere una oferta de pago.
Las restricciones físicas, a resolver antes de encargar
El software no corrige lo que el hardware hace mal. Un videowall es ante todo un problema de instalación, y las decisiones que importan se toman en el momento de la compra, no en la configuración.
Tres puntos determinan el resultado final:
- Los marcos de los paneles. Entre dos pantallas siempre queda una banda negra, formada por el marco de una más el de la otra. En un televisor de consumo, esa banda se mide en centímetros y corta la imagen claramente. Los paneles diseñados para videowall tienen un marco muy fino, del orden de unos milímetros, lo que permite al ojo reconstruir el conjunto. Es el primer criterio de compra, antes que la resolución.
- La alineación física. Un panel desplazado tres milímetros se nota en cualquier línea que cruce el muro, por mucho cuidado que se ponga en el calibrado del software. Los soportes murales pensados para videowall permiten un ajuste fino una vez colocadas las pantallas; un soporte de televisión corriente no lo permite, y el ajuste posterior resulta imposible.
- La homogeneidad del material. Se recomienda encarecidamente montar el muro con pantallas estrictamente idénticas, mismo modelo y, a ser posible, misma serie. Dos paneles de generaciones distintas no reproducen el blanco de la misma forma, y esa diferencia de temperatura de color sigue siendo perceptible incluso cuando la geometría es perfecta.
Questions fréquentes
¿Cómo funciona un videowall?
Varias pantallas ensambladas difunden una misma imagen, dividida en tantas porciones como paneles haya: cada pantalla muestra solo la suya, según su posición en la cuadrícula. La reproducción está sincronizada entre tiles para que un vídeo atraviese el muro sin desfase visible de un panel a otro.
¿Cuánto cuesta un videowall de cuatro pantallas?
La tile primaria corresponde a la licencia Premium, las tres tiles secundarias a la licencia Lite, más barata. La oferta Free no permite montar un videowall. El detalle de los importes está en la página de Precios.
¿Hacen falta pantallas idénticas para un videowall?
Se recomienda encarecidamente. Dos paneles de modelos o generaciones distintas no reproducen los colores de la misma manera, y la diferencia de temperatura de color sigue siendo perceptible de una pantalla a otra incluso cuando la geometría y el calibrado son perfectos.
¿Los marcos de las pantallas cortan la imagen?
Siempre un poco: entre dos paneles queda una banda negra formada por los dos marcos contiguos. En un televisor de consumo se mide en centímetros y rompe la imagen; los paneles diseñados para videowall bajan a unos milímetros, algo que el ojo compensa sin dificultad.